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Razones para la Huelga General Educativa.

Son tres las exigencias planteadas desde quienes defendemos la escuela pública y que mañana, 9 de marzo, denunciamos a través de la Huelga General Educativa; una jornada de paro convocada en el reino de España por Federaciones de madres y padres, sindicatos de docentes y estudiantes y movimientos de renovación pedagógica.

            Primero es la demanda para la reversión de los recortes a la que los gobernantes de turno (antes el PSOE, ahora el PP, con el respaldo en Canarias de CC) están sometiendo a la Escuela Pública. Hoy, el gasto total en educación supone un 4´37% del PIB (cuando el gasto medio en la UE es del 4´9% y el de los países OCDE es del 5´3%). En 2009, España gastaba en educación un 5´07% del PIB. Esta continuada política de recortes no tiene visos de pararse, pues para 2018 las previsiones señalan que el gasto educativo en España caerá por debajo del 4%.

            Consecuencia de lo anterior, resulta obvia la segunda exigencia: aumentar la inversión en educación. Y ello porque hay que contratar más profesorado, tratando al tiempo de reducir la temporalidad (que se estima en torno al 20% de las plantillas); hay que rebajar las ratios del alumnado en las aulas y retomar la senda de la inclusión educativa recuperando las medidas de atención a la diversidad.

En las enseñanzas de la Formación Profesional y Universitarias deben reducirse las cuotas que el alumnado (y sus familias) deben pagar para poder formarse; además, tendrá que aumentarse la financiación de esas enseñanzas, duramente castigadas por los gobiernos neoconservadores durante los últimos años, aprovechando las políticas austericidas que nos vienen aplicando.

            La tercera exigencia, la DEROGACIÓN DE LA LOMCE, resulta absolutamente necesaria, pues esa norma educativa retrotrae a la educación pública a tiempos pretéritos, de infaustos recuerdos; pues propone el desmantelamiento paulatino de la oferta educativa pública de calidad primando valores competitivos y de excelencia que chocan frontalmente con la realidad social y con los valores que defendemos quienes reclamamos inclusión y democracia educativa.

            Porque, en definitiva, debemos seguir exigiendo un Pacto Educativo, con participación real de las comunidades educativas; y seguiremos defendiendo una red escolar única de titularidad y gestión pública; pues es la que puede garantizar en condiciones de gratuidad, igualdad y democracia el derecho universal a la educación.

Fuerteventura, a 8 de marzo de 2017

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Partidos políticos y transformación social. Debate con el Sr. Cristóbal García Vera

La polémica entre el Sr. Cristóbal García Vera y quien estas líneas escribe se inicia a raíz del escrito que con el título “De nuevo la OTAN en los cielos de Canarias” me publicaron diversos medios a finales de enero del presente año (1).  El debate se abre tras réplica del Sr. Cristóbal ya no al contenido del mencionado artículo sino al hecho de haber sido escrito por una persona, yo, que en verano de 2016 encabecé la lista al Senado del reino de España por la confluencia Unidas Podemos en Fuerteventura; accionar que el Sr. Cristóbal califica como de “incongruencia ideológica”. Hemos discutido sobre este asunto a lo largo de seis artículos (si excluimos el primero, antes mencionado) y no tendría problemas para continuar debatiendo acerca del pasado, presente y futuro del planeta que habitamos y de los modos y maneras que tratamos de transformarlo individual y colectivamente para hacerlo más ¿humano? Abro el interrogante pues, a menudo, dudo de la humanidad de algunos llamados homo sapiens.

Volviendo a la polémica suscitada sí observo que ya, desde el segundo documento de réplica presentado, el Sr. Cristóbal emplea el plural para defender su posición; puede indicar ello que detrás suyo (o a su lado) debe haber alguna organización y/o línea editorial con quienes comparte ideas. Lo cual me parece absolutamente lícito, incluso adecuado. Señalo, por el contrario, que mis argumentos son expresión de mi experiencia personal y de los aprendizajes socialmente adquiridos.  De ahí las citas que acompañan mis exposiciones, provenientes de personas que en el pasado y el presente han mostrado clara tradición transformadora; pensadores y activistas con las cuales comparto ideas y, a menudo, modos de acción.

Señala en su última entrega el Sr. Cristóbal que he tratado en mis escritos de “eludir un verdadero debate” (2) y, realmente, me parece que esa no ha sido en absoluto mi intención. Sí creo que es de poco interés para lectores interesados que una persona, antimilitarista, se presente a un proceso electoral con las siglas de una confluencia electoral que no ha manifestado su rechazo al militarismo. Y si ese es el centro del debate, realmente a mí tampoco me suscita interés. Si la centralidad de la discusión se orienta hacia aclararnos respecto a la búsqueda de coherencia entre el pensar y el hacer (que debiera incardinar la vida de los sujetos con deseos de transformación social) creo que ahí nos vamos a topar con enormes sorpresas y, probablemente, podamos juntos quedar a la espera de afirmar aquel dicho popular de “a ver quien tira la primera piedra”. Pues, obviamente, la absoluta coherencia entre cuanto pensamos y hacemos se torna asunto de sabios y/o santos (personajes estos que tiempo hace no abundan).

Si la discusión que ha querido concitar el Sr. Cristóbal García hace referencia a las posiciones social-demócratas y militaristas de Podemos, remito a los múltiples documentos que esa organización ha producido; entre otros, los discutidos en su 2º Congreso (Vistalegre II). Y, desde una perspectiva crítica, propondría, para quienes conservan curiosidad, escucharan debates interesantes sobre esa organización, como los que organizó recientemente el Colectivo Burbuja (3). Estas referencias pueden abrir luz acerca de uno de “esos elementos esenciales de la discusión” al que alude el Sr. Cristóbal García en su última entrega. Para quien lo desee, ahí están documentos y la opinión de seguidores, apóstatas y críticos del “partido morado”.

En mis escritos anteriores, creía haber dejado clara mi posición respecto a ese partido, con el que colaboro (como lo hago con otras organizaciones de carácter asociativo, cooperativo, político y sindical) pero de la cual no formo parte. Dije también (y mantengo) que las organizaciones partidarias “se van posicionando respecto a lo que realmente preocupa y ocupa a las gentes. Pero ese es un asunto que dejo para que discutan las personas afiliadas (activistas, dirigentes y simpatizantes) en el seno de tales organizaciones” (4).

Respecto a los partidos políticos y en el marco de la democracia parlamentaria que ofrece el capitalismo realmente existente, entiendo conveniente exponer unas reflexiones (muy clarificadoras acerca de lo que hablamos) que hacía el Paul Sweezy, allá por la década de los 40´del pasado siglo. Decía el pensador norteamericano, y lo denominaba “la ley de la política bajo el capitalismo” que en el modesto mundo de la realidad, el capital ocupa las posiciones estratégicas. El dinero, el prestigio social, la burocracia y las fuerzas armadas del Estado, los medios de comunicación, todas estas cosas las controla el capital y las usa y las seguirá usando hasta el extremo para mantener su posición. Los movimientos de reforma nacen y se desarrollan en una sociedad dominada material e ideológicamente por el capital. Si aceptan esa sociedad, aunque (según lo imaginan) solo provisionalmente, tienen que tratar de adaptarse a ella, y al hacerlo, ella se los traga inevitablemente. Los líderes ambiciosos se corrompen con facilidad (desde el punto de vista de sus fines confesados) y a los partidarios potenciales los ahuyenta la intimidación o la propaganda; tenemos por consecuencia lo que bien pudiera considerarse como característica saliente de todos los movimientos de reforma, el trueque progresivo de los principios por respetabilidad y votos. El resultado no es la reforma del capitalismo, sino la quiebra de la reforma. Esto no es ni un accidente ni un signo de la inmoralidad de la naturaleza humana; es una ley de la política capitalista” (5). Que muchísimas personas se hayan propuesto para participar en procesos electorales supone, simplemente, que han asumido participar según esa ley; y, en muchos casos (como en el mío y en el de otras personas) sin ser ello muestra de inmoralidad de nuestra naturaleza humana.

Coincido con el Sr. Cristóbal cuando afirma que “bajo el capitalismo (…) las mayorías  no son despojadas solamente del fruto de su trabajo, sino también, y como un elemento necesario para la reproducción del sistema, del conocimiento necesario para entender la esencia de la explotación a la que se las somete” (6). Creo que este hecho resulta asumible para muchas personas; puedo asegurar que muchas docentes, aún hoy, tienen claro este asunto y trabajan en la dirección de facilitar “conocimiento emancipador”. 

Pero esa pretensión del Sr. Cristóbal, que parece dibujarse entre líneas, de colocar a todo sujeto político entre dos bandos y si no estás en el mío eres enemigo, me parece reduccionista; incluso algo “stalinista”.

Hoy buena parte de las acciones transformadoras se llevan de espaldas y ajenas a las organizaciones partidarias; son numerosas (como otras veces hemos apuntado) las experiencias desde abajo que van abriendo fisuras al sistema capitalista sin tener conexión con grupo y/o partido político alguno. Sugiero a quien lo desee indague a través de las múltiples realizaciones en países subyugados por la “deuda impuesta”; como Grecia y Argentina (por poner dos ejemplos cercanos)

Respecto al militarismo de Podemos, ya las gentes tendrán su opinión; me niego a asumir que cuantos participan de la política institucional sean todas personas afines a la OTAN o a cualesquiera otra instancia militar; aunque no podamos perder de vista  lo contenido en la ley de la política capitalista.

La esencia de los escritos que el Sr. Cristóbal García Vera ha elaborado en réplica a mis aportaciones es, sin duda, la de cuestionar a esa formación que él (y los suyos) definen como socialdemócrata. Creo, insisto, haber brindado elementos para que, quien desee, pueda extraer sus conclusiones respecto al “partido morado”.

Pese a algunos exabruptos, agradezco al Sr. Cristóbal García sus elementos para el debate, aún cuando creo que continuar “erre que erre con el asunto Podemos” abre poca luz a las ansias transformadoras de muchas gentes. Hay que seguir repensando acerca de la matriz económica y social del capitalismo. Y ahí sí podremos encontrar más puntos de encuentro; eso al menos espero.

Como también deseo encontrar a D. Cristóbal en las calles, las plazas y en el “tajo” defendiendo, junto a tantas, un mundo sin injusticias sociales y sin armas asesinas. Un planeta libre de tanta barbarie.

P.D.: Gracias a las contradicciones hablamos de dialéctica; gracias a los disparates, nos divertimos, a pesar de tanta miseria.

Y confieso: aún sigo sorprendiéndome.

NOTAS:

Sobre los peligros que acechan y la necesidad de confluencias. Una nueva réplica al Sr. Cristóbal García Vera

No esperaba que D. Cristóbal García volviese sobre nuestro reciente debate que, a la postre, ha girado en torno a la OTAN, la organización política Podemos y mi posición incoherente, según él, criticando por un lado a la organización armada, criminal, y posicionándome favorablemente, por otra parte, respecto a la formación morada.

Creo no haber incurrido en la “falacia del hombre de paja” que cita el Sr. Cristóbal García en el último artículo que escribe en torno a la polémica suscitada. Sí creo, por el contrario, que en su primera entrega este señor inició la descalificación de mis posiciones haciendo uso de un argumento ad hominem señalando que pretendí “ocupar la cómoda y bien remunerada plaza de senador por el grupo de Unidos-Podemos” (1) También me pareció desorbitada su postura tajante contra el posicionamiento político de todas las personas que de una manera u otra participamos en torno a la confluencia Unidas Podemos. Creo el Sr. Cristóbal debiera evitar, sí, tratar a las personas que depositan su voto en los procesos electorales, en concreto a quienes lo hicieron por Unidas Podemos, como débiles políticamente, como se desprende de su comentario (en la primera de sus réplicas a mi inicial escrito) donde decía: Entendemos, no obstante, que las esperanzas de muchos votantes de esta organización, e incluso de algunos de quienes decidieron unirse a sus filas,  pueden ser alimentadas por la carencia de las  herramientas  intelectuales o políticas necesarias para entender el alcance criminal de estos posicionamientos” (2) Las actitudes paternalistas no son muy gratas ni resultan acertadas entre iguales.

Coincidimos en reconocer que aquella organización militar, la OTAN, es el brazo poderoso sobre el que asienta su poder el imperialismo norteamericano. También que las guerras imperiales son la mayor lacra que padecemos en este planeta “enfermo”. Pero convendrá conmigo nuestro interlocutor que no es sólo el militarismo y los “gastos armados” lo que preocupa al común. De haberlo sido, estaríamos en las calles y plazas gritando cotidianamente contra tal barbarie; y, desgraciadamente, no es el caso.

Ya decía en mi réplica anterior que no pertenezco a Podemos y que mi participación en las pasadas elecciones se hizo al calor de la confluencia Unidas Podemos; una apuesta esa de la confluencia que pretendía aglutinar a grupos políticos y sectores sociales diversos, con planteamientos y posicionamientos no en todo punto coincidentes. Me sigue pareciendo una broma de mal gusto que el Sr. Cristóbal continúe insistiendo en vínculos que no existen más allá de la colaboración que cualquier persona inserta en el tejido social y con inquietudes socio-políticas pueda ofrecer a grupos políticos que se apresten a trabajar por el común. Otro cantar será cómo en las dinámicas diarias cada organización se vaya posicionando respecto a lo que realmente preocupa y ocupa a las gentes. Pero ese es un asunto que dejo para que discutan las personas afiliadas (activistas, dirigentes y simpatizantes) en el seno de tales organizaciones.

La década de los 70´del pasado siglo se inició en Occidente con el desplome de muchos de los movimientos contestatarios que habían emergido en la década anterior, durante los años 60´. Las derrotas vinieron acompañadas también en el tiempo de una profunda crisis del modelo capitalista (crisis económica, energética, ecológica,…) de la que la debacle del 2007-08 no es sino su extensión. En aquellos momentos, el capital se rearmó y adoptó el formato neoliberal cuyo derrumbe se anuncia ahora inminente.

En estas décadas también hemos visto desintegrarse el modelo que otros países (al amparo de la extinta URSS) se atrevieron a implementar y que, en sus primeros pasos, hicieron estremecer al capital. (Precisamente este 2017 celebramos los cien años de aquella revolución, la soviética, que abrió la puerta de la esperanza para tantos pueblos esclavizados al capital) Y durante ese siglo tumultuoso y violento las opciones políticas socialdemócratas se supieron mover al calor de los temerosos capitalistas.

Coincido con el Sr. Cristóbal en que, hoy, la socialdemocracia fenece. François. Mitterrand fue quizás su último exponente institucional. Y ni Syriza, ni Podemos, ni otras organizaciones de diverso cuño podrán sacarla de la UVI permanente en la que se encuentra postrada. Tampoco parece recuperable el Estado de Bienestar con que, precisamente la socialdemocracia, estampó su acuerdo con el capital para apaciguar los temores que venían del este europeo, en aquellos tiempos de la Guerra Fría. Un modelo de organización estatal no sostenible porque ya al capital no le resuelve sus deseos de –y sus problemas para- seguir acumulando.

Buena parte de las personas que pregonaron a favor del modelo dictado por la extinta URSS, así como muchos de los socialdemócratas se han quedado sin modelos, sin referencias. Bastantes de ellas (marxistas, trotskistas,…) anidan hoy al calor de Unidas Podemos.

Aquí y allá existen movimientos, comunidades, pueblos que se resisten a la barbarie; y en muchos casos, mirando más lejos de esos modelos que fenecen; poniendo en práctica propuestas vitales asumibles colectivamente. No hay sino que pasar página en medios alternos de comunicación para conocer de tantos y tantos ejemplos. Pues como señalaba recientemente Raúl Zibechi “es en medio del caos sistémico como nos empeñamos en construir lo nuevo, con todos los riesgos que eso implica, pero con la voluntad intacta” (3)

La globalización parece nos deja una batalla sin cuartel entre contendientes en un mundo, parece, multipolar. Los grandes de la Tierra nos sustraen lo que precisamos para continuar viviendo; y afinan sus ojivas para asustarnos. Disponen en vanguardia a los medios de comunicación/distracción que justifican o esconden la barbarie. Un planeta que parece girar ahora hacia el Pacífico haciendo “perder fuelle” a los países atlánticos (entre ellos los europeos aglutinados en torno a la UE) El polo que vienen conformando los BRICS (especialmente China y Rusia, pero pronto también India) enfrenta al poder hasta hace poco hegemónico de EEUU y sus aliados de la UE y Japón. Y como señala en un artículo reciente Andrés Piqueras, “la multipolaridad abre perspectivas de cambios económicos y sociales, y nos proporciona tiempo e intersticios en la malla de dominación para comenzar la Gran Transformación hacia el pos-capitalismo y el post-crecimiento” (4)

Volviendo al último artículo del Sr. Cristóbal, decirle que no tengo intención alguna de reconocer como error mi participación en las pasadas elecciones en calidad de candidato al Senado por la confluencia Unidas Podemos; es más, pretendo seguir colaborando (si se me solicita, aunque ya no para participar en el “mercadeo electoral”) con aquellas organizaciones (y con otras de cuño más o menos transformador, por supuesto) que se aglutinaron en aquella confluencia. De hecho, en los años que llevamos acudiendo a las urnas en el reino de España tras “el invento” de la Transición, sólo había participado como candidato en unas elecciones municipales, en 2007, al calor de un proyecto –los Verdes de Fuerteventura- que, desde las instituciones queríamos seguir denunciando los desmanes que aún hoy se continúan perpetrando contra nuestro entorno insular y sus gentes. Otro asunto sería que el Sr. Cristóbal deseara volver a tiempos como aquellos en que las personas no podían (siquiera con engaños mediáticos, como en los actuales tiempos) acudir a las urnas para elegir representantes en las instituciones. Que la democracia que “padecemos” es de baja intensidad lo sabemos todas. Otra cosa es cuestionar hoy la democracia como logro. Habrá que seguir peleando por la democracia directa, también en el “tajo” y en cualquiera de los ámbitos colectivos en que las personas interactuamos.

Ahora bien; seguiré criticando aquellas actuaciones que creo lesionan a cuanto entendemos como bienes comunes. Y creo que los partidos políticos, cuando acceden a las instituciones (incluso antes de hacerlo con cierto peso en votos) suelen abandonar postulados precisamente en defensa de esos, los bienes comunes, que creo, debiera ser objetivo central en el accionar de cuantas gentes (colectivos, organizaciones,…) se postulan como transformadoras. Comparto con Andrés Piqueras que Podemos y su irrupción “desactivó la movilización social de masas (que hemos tratado de reactivar a través de movimientos como los aglutinados en torno a las Marchas de la Dignidad) y canalizó  buena parte de la energía social hacia el proceso electoral derivando lo instituyente hacia lo institucional” (5) Porque, tras un año como el pasado, transversalmente liado en el reino de España por contiendas electorales, el pinchazo del populismo abre la esperanza “para reemprender de nuevo el camino de lo popular, de las luchas desde abajo, de trenzar la sociedad con movimientos. De construir fuerza social. De la Política con mayúsculas” (6)

Por eso no podemos quedarnos parados, presos de la abulia o de la crítica sin más. Debemos seguir buscando puntos de encuentros con aquellas gentes empeñadas en transformar.

Muchas personas presentimos que el capitalismo está en su fase terminal; que no va a desaparecer sin destruir, como viene haciendo desde hace ya varios siglos; se sustenta el modelo en el crecimiento que permite la reinversión del capital excedente en cada momento. Pero al tiempo que aumenta exponencialmente el excedente también se agotan los espacios de expansión y los recursos, con lo que el crecimiento se torna difícil. Y sin crecimiento no hay capitalismo, como decíamos. De ahí que las grandes corporaciones pongan su atención en los fondos oceánicos, en los casquetes polares, en los bosques y selvas, en los recursos subterráneos, en la atmósfera; también en los servicios sociales básicos; en todo aquello que son nuestros bienes comunes; esos que debemos defender y por los que vale la vida luchar. Por ello, la única manera de seguir habitando digna y sanamente en este nuestro planeta pasa no sólo por cuestionar al capitalismo sino por buscar colectivamente los intersticios a través de los cuales podamos tumbarlo.

También, y de paso, tendremos que acordar qué sociedad realmente queremos para un futuro que acecha cercano. Pero ese es asunto de otro costal. ¿Hablamos de decrecimiento, por ejemplo? Los anuncios de la vuelta a la prosperidad son una absoluta mentira; y si alguna vez tuvimos en el reino de España un estado de “medio-estar” lo ha sido -como en otros espacios del continente europeo-  a costa de la extracción de recursos en otros lugares (robándolos, la mayoría de las veces) y sobre la base de deteriorar nuestros entornos naturales.

Sigo insistiendo que es en lo local donde más debemos intervenir; desde la defensa de “la democracia económica, la municipalización, el predominio de lo público o colectivo o común, el igualitarismo, el antipatriarcado, la economía ambiental,…” (7)

Respecto a Kropotkin y a Gramsci (a quien acudo guiado por los profesores M. Sacristán y F. Fernández Buey, que resaltan, entre otros asuntos, el humanismo del pensador italiano) creo habrá otros espacios para que sobre tales pensadores podamos conversar. Como también debiera quedar lugar para debatir sobre Castoriadis y otros pensadores que escudriñan sobre errores del pasado y arrojan luz al futuro.

Termino, Sr. Cristóbal García, pidiéndole que deje ya de identificarme con organización política alguna y respete (no sin crítica) a aquellos partidos (a sus gentes) con sus aciertos y desaciertos. Otras sociedades mejores se han soñado y muchas vidas se han dejado en sus construcciones; a la postre el capitalismo bárbaro, con sus guerras, destrucción y muerte ha logrado mantenerse; pero la fuerza de los pueblos y sus gentes deberá impedir que nos termine destruyendo. De ahí que una tarea necesaria será la de cuestionar, día tras otro, el poder de las armas a través de las cuales ese sistema, capitalista, caduco pretende destrozarnos.

En el accionar y en las calles y plazas espero sigamos viéndonos, Sr. Cristóbal García.

RÉPLICAS Y CONTRARRÉPLICAS. EN TORNO A LA O.T.A.N. Y A PODEMOS

Hace unos días y a través de varios medios se publicó un artículo con mi firma en el que cuestionaba las nuevas maniobras que la OTAN pretende desplegar en los cielos de nuestro archipiélago canario (1). Esa crítica fue respondida por D. Cristóbal García Vera en las páginas de Canarias Semanal (2) señalando la incoherencia en la que yo había incurrido criticando a la organización militar (que siembra terror, destrucción y muerte) habiéndome presentado en las pasadas elecciones estatales al Senado del reino de España, encabezando las listas de Unidas Podemos por la isla de Fuerteventura. Entendí que el artículo de réplica del Sr. Cristóbal contenía algunos malentendidos y contrarepliqué con un nuevo artículo, aparecido en el mismo medio digital (3). Cuando pensaba que “las aguas habían quedado calmas” me sorprende un nuevo artículo crítico del Sr. Cristóbal García (4). Estoy reflexionando sobre su última aportación publica en este debate. Cuando elabore mis respuestas, espero puedan tener eco mis manifestaciones.

Salud. En Fuerteventura, a 9 de febrero de 2017

 (1) http://canarias-semanal.org/not/19723/de-nuevo-la-otan-en-los-cielos-de-canarias/

(2) http://canarias-semanal.org/not/19764/-puede-un-activista-anti-otan-ser-candidato-a-senador-de-una-organizacion-pro-otan-/

(3) http://canarias-semanal.org/not/19785/reflexiones-sobre-partidos-y-militarismo/

(4) http://canarias-semanal.org/not/19803/de-suresnes-a-vistalegre-condenados-sr-rodriguez-marrero-a-repetir-la-historia-como-farsa-/

Comentarios a los Reyes Magos.

En la Tribuna Libre del Canarias 7 del pasado jueves, día 5 de enero, el Círculo de Empresarios de Gran Canaria cuelga una “Carta a los Reyes Magos”. Dos son las evidencias que encierra el catálogo de solicitudes de los empresarios grancanarios.

De una parte, sus peticiones guardan una armoniosa sintonía con las políticas que desde las Administraciones públicas (en Canarias, en el reino de España y en la propia UE) se vienen aplicando desde hace ya bastante tiempo.

De otro lado, y en consonancia con la evidencia anterior, el contenido de la mencionada carta nos muestra la tenaza que sobre la ciudadanía imponen el dúo Estado-Corporaciones privadas. En este sentido, las Administraciones públicas favorecen y legitiman los deseos de acumulación de los empresarios, un proceso éste que se explicita en el Mercado.

La carta empresarial contiene, en síntesis, las señas de identidad, sacrosantas, de un modelo que en 2008 entró en crisis; una crisis que aún padecemos y que, de profundizarse, lleva al planeta a su insostenibilidad. Hablamos del modelo de gestión neoliberal que los empresarios grancanarios alaban cual mantra y que, siempre según ellos, no debemos abandonar.

Tras afirmar –faltaría menos- su creencia en la economía de libre mercado, se detienen los señores del Círculo en lanzar propuestas concretas; miran con ellas hacia un escenario ya superado. El capitalismo en su versión neoliberal ya no será igual al que se mostraba antes de la crisis. La vuelta de tuerca y la recomposición en curso del capitalismo tras el abrupto 2008 no permitirán la amplificación de las clases medias (en las que tanto dicen creer los empresarios) El capitalismo neoliberal cada vez más polariza los conflictos y provoca que unos pocos (el 1%) acumulen porciones cada vez mayores de la riqueza a costa de una gran mayoría (el 90%) que se empobrece irremediablemente.

Aún siguen mostrando los empresarios la idea, absolutamente errada y dañina –como comprobamos echando una mirada a cualquier medio de comunicación-, según la cual vivimos en un planeta infinito que nos seguirá ofreciendo ilimitados recursos para continuar explotándolo. Una creencia que, expresan, por ejemplo, en su apoyo a la Ley del Suelo (del equipo del presidente Clavijo). Como es poco el daño infligido a nuestro frágil territorio, creen es momento de reactivar el trinomio constructivo-inmobiliario-especulador, orientado a nuestro monocultivo turístico.

Abundando en esa línea (más crecimiento, más privatización y destrucción de nuestros bienes comunes) no puede menos que entenderse como cinismo malintencionado la solicitud que realizan en la carta, orientada a las nuevas generaciones, las niñas y niños de nuestra Comunidad. Piden nuestros “ilustres” empresarios un urgente pacto por la educación (el enésimo) en donde “se pongan de acuerdo todas las fuerzas políticas”. De nuevo, pactos educativos de espaldas al alumnado y a las personas (docentes y madres y padres de familia) sobre quienes recae la responsabilidad educativa. Todos los pactos educativos hasta ahora suscritos han contado con el acuerdo de más o menos fuerzas políticas… ¡y así nos va!. En ese apartado dedicado a la educación, solicitan, además, más bilingüismo (empieza a ser penosa tanta anglofilia), menos fracaso escolar y potenciar la Formación Profesional.

Y si de recetas educativas nos proponen cuantas vienen conduciendo a nuestra comunidad hacia niveles lamentables, no menos lúcidas son las sugerencias que a las mágicas majestades realizan en otro ámbito de enorme sensibilidad; me refiero al sistema sanitario, para el que reclaman más privatizaciones. No es suficiente el nivel de concierto sanitario alcanzado en esta nuestra autónoma Comunidad. Tras Cataluña y Madrid, tiene Canarias el mérito de tener el mayor nivel de conciertos sanitarios de todo el reino de España. Pese a ello, no parece mucho lo que con dinero público se les está reportando a estos adalides del desarrollo y el crecimiento desaforado. Es obvio que el sistema público sanitario supone un nicho importantísimo para la acumulación; sin embargo, no creo sea deseo de la ciudadanía verse convertida en simple cliente, que precisa enfermarse para mayor gloria de inversores sin escrúpulos. Aquí, vuelve a olerse el “tufillo” anglófilo: la salud, para quien tenga cómo pagársela.

Estos empresarios, mientras exigen -en clara sintonía con el credo neoliberal, no fuera a faltar- menos Administración y más desregulación (“para que invertir en las islas no suponga un enorme sacrificio de trámites y tiempo”) sí solicitan a esas Administraciones –que quieren ver empequeñecidas- más esfuerzo público en formar a sus futuros explotados (perdón, trabajadores).

El mercado laboral que fuerzas políticas de distinto signo han venido reformando, en connivencia con el empresariado y algunas organizaciones sindicales, muestra una creciente polarización y dualización. Los empleos que el modelo productivo impuesto a Canarias demanda no requieren de enorme cualificación. El empleo que se genera aquí es en el sector servicios, especialmente en turismo, con lo que se profundiza en un modelo productivo de bajo valor añadido y fuertemente procíclico.

En el sistema educativo se están titulando un número de estudiantes que excede con mucho las demandas que el mercado laboral, desregulado, reclama. Las tecnologías de la información y la comunicación, junto a la robotización creciente, seguirán expulsando a muchas personas de trabajos con determinado nivel de cualificación y complejidad.

Habría, por tanto, que engarzar el sistema educativo y la educación de nuestras niñas, niños y jóvenes según modelos que no tengan que ser reflejo de las necesidades de un mercado de trabajo, cada vez más desregulado, precarizado y “saturado”. Deberíamos interesarnos por modelos educativos donde las nuevas generaciones disfruten con el acercamiento a los saberes de la cultura heredada desde la asunción de que es la cooperación en los aprendizajes (y no la competitividad) lo que dinamiza y acrecienta tales conocimientos y saberes.

Y aquí no acaban las demandas empresariales. Sienten estos señores necesidad de cuidar nuestro medio ambiente; claro que para disfrute no de cuantas personas por estas ínsulas habitamos, sino para el deleite de quienes nos visitan (no sea se espanten y terminen reclamando otros destinos) Y ahí, de nuevo, reclaman la acción de las Administraciones que deberán “intervenir con urgencia en zonas públicas, barrancos, avenidas, calles, farolas y parques, y concienciar a la población en el respeto de las zonas de todos”. ¡Así, con toda la cara! Apuestan por una Ley del Suelo que destruye nuestro único patrimonio (el espacio que pisamos y del cual nos alimentamos) pero no sienten vergüenza reclamando cuidar farolas, avenidas y barrancos; no vayan a decir nuestros visitantes acerca de lo mal que atendemos nuestro “patio trasero”. Desde luego, este empresariado grancanario da muestra de una incultura ambiental tremenda; y eso que piensan en los niños, “la principal razón de ser de sus Majestades”. Unos niños, unas niñas que, cuando crezcan, tendrán que abandonar estos terruños pues aquí los mayores no hemos dejado sino miseria. Y todo, gracias al valor intrínseco de la libre empresa.

Pensamiento divergente. En apoyo a la libertad de expresión.

Desde que en 2013 iniciaron su andadura, las personas que integran la Asociación Acción Social Obrera (AASO) han venido organizando una pluralidad de eventos culturales en la isla de Fuerteventura que han supuesto para las gentes de esta semidesértica isla una brizna de aire fresco, acercándonos a variadas expresiones de las producciones artísticas que se generan en diversas latitudes y que han venido encontrando en esta isla un creciente interés.

Como la cultura en su más amplia expresión es patrimonio de todas y las instituciones públicas dicen representan a toda la ciudadanía, es natural que las personas de AASO hayan acudido a dichas administraciones a fin de recabar apoyo; éste ha venido a “cuentagotas” pese a la pluralidad y variedad de actos (encuentros pictóricos, poéticos, musicales; charlas y debates sobre asuntos diversos) que esa Asociación ha dinamizado en Fuerteventura.

El próximo evento que organiza AASO, programado para finales de este octubre, es una conferencia intitulada “Marx en la actualidad” que impartirá el abogado y analista político vasco Juan Manuel Olarieta Alberdi.

Pues hete aquí, ¡sorpresa!: representantes políticos insulares de la órbita del Partido Popular ponen el grito en el cielo -haciendo uso de algunos medios de comunicación al servicio del Dios Mercado- denunciando que el Señor Olarieta ha defendido a “terroristas”. Tengan cuidado a partir de ahora letrados defensores de las más variadas causas (proxenetas, asesinos, violadores, ladrones varios,…) pues algunas mentes empobrecidas, como las que muestran esos bien-pensantes representantes de PP majorero, pueden tildarles de tamañas culpas.

Lo sorprendente es ver que la denuncia procede de una organización, el PP, considerada como “banda de malhechores” por uno de los cuerpos de seguridad del estado, la guardia civil. Un partido que ha sembrado de corrupción todas las esferas de la vida pública, en España, en Canarias y en Fuerteventura.

Un partido que, a golpe de mayoría absoluta, ha impulsado y aprobado en el parlamento español reales decretos y leyes bárbaras; entre otras, la Ley Mordaza; una norma diseñada e impuesta para reprimir el pensamiento diferente; como si todas las personas que en España y en Canarias habitamos tuviéramos que pensar, y actuar, tal como ellos promulgan. El Partido Popular gobierna para esa minoría oligarca que encuentra en el pensamiento y la acción disidente y divergente una amenaza a su privilegiada posición.

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos nos dice que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Las instituciones públicas de esta isla, Cabildo y Ayuntamientos (especialmente el de Tuineje) y la ciudadanía toda debería denunciar al Partido Popular por atentar contra uno de los derechos humanos, mundialmente reconocido.

¡Cuánto miedo tiene el Partido Popular a la libertad de opinión y expresión, cuando son capaces de tirar a la basura un derecho humano fundamental para que la humanidad siga siéndolo!

 

En Fuerteventura, a 23 de octubre de 2016

Nuevas maniobras otánicas en nuestro archipiélago.

Se vienen realizando durante estos días (entre el 24 de febrero y hasta el 11 de marzo) nuevas maniobras de la OTAN sobre los cielos de nuestro archipiélago. Con las denominadas DACEX/DACT 2016, aviones militares de España, Alemania, Francia, Bélgica y Estados Unidos pretenden comprobar “la capacidad de respuesta de las fuerzas permanentemente estacionadas en la zona, así como de las desplegadas e integradas en dicho sistema” (1)
Se trata, según informa el ejército del aire, “de ejercicios de adiestramiento aéreo avanzado en combate Aire/Aire”(2) al objeto de comprobar la capacidad de respuesta de las fuerzas estacionadas en la zona. Las bases aéreas que servirán de referencia para estas operaciones son el Aeródromo Militar de Lanzarote y la Base Aérea de Gando, en Gran Canaria.
Amén de los pormenores que señala la información difundida por el Ministerio de Defensa, a cualquier ciudadano atento le sobrevolará (por seguir hablando de los aires) la siguiente pregunta: ¿frente a qué o quienes se va a dar respuesta? Aun suponiendo que las fuerzas que despliega la OTAN sean de carácter defensivo, ¿qué países del entorno –África- pueden tener interés y/o están en condiciones de atacarnos?
Sólo por el consumo de energía no renovable y la contaminación consiguiente que las unidades previstas en el adiestramiento van a realizar sería suficiente motivo para declarar innecesarias estas maniobras. Pero entiendo que, sin dejar de ser relevante, eso no es precisamente lo más doloso de los ejercicios que se vienen realizando. Cuando el Ministerio de Defensa y la OTAN desarrollan en Canarias actividades como esta, el pensamiento de los estrategas occidentales se encuentra en el continente cercano y en las reservas (de agua, tierra, minerales, hidrocarburos,…) que África contiene.
Parece también que a esos señores les preocupa el aumento de la presencia de China en buena parte de los países africanos. Pero ¿y eso qué tiene que ver con Canarias y las personas que habitamos estas islas?
Tendríamos que retroceder en el tiempo, varias décadas, para recordar que España, sin nuestro consentimiento, otorgó a la OTAN patente de corso para ocupar nuestro frágil territorio pues la cercanía a África les procuraba interés. Para los estrategas norteamericanos somos una vulgar colonia. Disponer de nuestro cielo y del océano que nos baña como plataforma para adentrase raudo en el continente africano es una situación que asemeja a la de un dueño que hace a su antojo sin consultar con sus siervos y a costa de estos.
No hay duda: para el imperio estadounidense, África es un “manjar” para seguir comiéndose. Las poblaciones, los espacios naturales y su biodiversidad (y todos esos otros asuntos que nos entretienen cuando nos referimos a ese estereotipado continente) poco importan si no son convertibles en mercancía.
Y como sus poseedores naturales no contemplan con buenos ojos que se les usurpe la tierra que vienen pisando y la naturaleza que les rodea durante tantas generaciones, pues… ¡¡boom!! . ¡¡Al asalto!!

Entretanto, quienes habitamos este archipiélago (con una pobreza galopante, con la cesta de la compra más cara de España; con una economía desestructurada y dependiente -mientras la burguesía y la oligarquía caciquil, en compañía de los gestores de lo público miran hacia otro lado- y con un paro desorbitado; cuando la sanidad “hace aguas” por muchas partes e índices récord de fracaso y abandono escolar -en relación a la media española- acompañan nuestro quehacer educativo) contemplamos como esos ejércitos, que aquí ensayan mirando amenazantes hacia África, malgastan en bombas el equivalente a lo que a tantas personas les salvaría de su injusto presente.
Pero, ¿cómo va a preocupar tanta minucia a tan poderoso imperio? Occidente, comandado por EEUU a través de la OTAN, parece tenerlo claro. Vende mediáticamente su humanitarismo y, respecto a África, dice: “Estamos fortaleciendo las instituciones civiles y militares a través de nuestra Security Governance Initiative [«Iniciativa de Gobernanza y Seguridad»] y trabajando para promover los derechos humanos y erradicar la corrupción. Estamos profundizando nuestra cooperación para la seguridad con países e instituciones africanos (…). Este tipo de esfuerzos contribuirá a resolver los conflictos, fortalecerá la capacidad de pacificación de la propia África y contrarrestará las amenazas para la seguridad transnacional al tiempo que respeta los derechos humanos y el imperio de la ley”. (3)

¿Creemos acaso semejantes patrañas?

Las canarias y los canarios desde hace tiempo dijimos a España y al mundo (en el referéndum OTAN que el próximo 12 de marzo cumplirá treinta años de su celebración) que no queremos pertenecer ni saber de una organización terrorista que lleva la barbarie, la miseria y la muerte allá donde interviene. E indignados con las maniobras que ahora se realizan en nuestro espacio (las DACEX/DACT 2016) volvemos a gritar:

¡¡NO A LA OTAN!! ¡¡BASES FUERA!!

(1)http://www.ejercitodelaire.mde.es/ea/pagidDoc=A3CE0184FCBA0468C1257F5B00492192
(2) Ibidem
(3) Estrategia de Seguridad Nacional. Presidencia de los Estados Unidos, 2015