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Partidos políticos y transformación social. Debate con el Sr. Cristóbal García Vera

marzo 2, 2017

La polémica entre el Sr. Cristóbal García Vera y quien estas líneas escribe se inicia a raíz del escrito que con el título “De nuevo la OTAN en los cielos de Canarias” me publicaron diversos medios a finales de enero del presente año (1).  El debate se abre tras réplica del Sr. Cristóbal ya no al contenido del mencionado artículo sino al hecho de haber sido escrito por una persona, yo, que en verano de 2016 encabecé la lista al Senado del reino de España por la confluencia Unidas Podemos en Fuerteventura; accionar que el Sr. Cristóbal califica como de “incongruencia ideológica”. Hemos discutido sobre este asunto a lo largo de seis artículos (si excluimos el primero, antes mencionado) y no tendría problemas para continuar debatiendo acerca del pasado, presente y futuro del planeta que habitamos y de los modos y maneras que tratamos de transformarlo individual y colectivamente para hacerlo más ¿humano? Abro el interrogante pues, a menudo, dudo de la humanidad de algunos llamados homo sapiens.

Volviendo a la polémica suscitada sí observo que ya, desde el segundo documento de réplica presentado, el Sr. Cristóbal emplea el plural para defender su posición; puede indicar ello que detrás suyo (o a su lado) debe haber alguna organización y/o línea editorial con quienes comparte ideas. Lo cual me parece absolutamente lícito, incluso adecuado. Señalo, por el contrario, que mis argumentos son expresión de mi experiencia personal y de los aprendizajes socialmente adquiridos.  De ahí las citas que acompañan mis exposiciones, provenientes de personas que en el pasado y el presente han mostrado clara tradición transformadora; pensadores y activistas con las cuales comparto ideas y, a menudo, modos de acción.

Señala en su última entrega el Sr. Cristóbal que he tratado en mis escritos de “eludir un verdadero debate” (2) y, realmente, me parece que esa no ha sido en absoluto mi intención. Sí creo que es de poco interés para lectores interesados que una persona, antimilitarista, se presente a un proceso electoral con las siglas de una confluencia electoral que no ha manifestado su rechazo al militarismo. Y si ese es el centro del debate, realmente a mí tampoco me suscita interés. Si la centralidad de la discusión se orienta hacia aclararnos respecto a la búsqueda de coherencia entre el pensar y el hacer (que debiera incardinar la vida de los sujetos con deseos de transformación social) creo que ahí nos vamos a topar con enormes sorpresas y, probablemente, podamos juntos quedar a la espera de afirmar aquel dicho popular de “a ver quien tira la primera piedra”. Pues, obviamente, la absoluta coherencia entre cuanto pensamos y hacemos se torna asunto de sabios y/o santos (personajes estos que tiempo hace no abundan).

Si la discusión que ha querido concitar el Sr. Cristóbal García hace referencia a las posiciones social-demócratas y militaristas de Podemos, remito a los múltiples documentos que esa organización ha producido; entre otros, los discutidos en su 2º Congreso (Vistalegre II). Y, desde una perspectiva crítica, propondría, para quienes conservan curiosidad, escucharan debates interesantes sobre esa organización, como los que organizó recientemente el Colectivo Burbuja (3). Estas referencias pueden abrir luz acerca de uno de “esos elementos esenciales de la discusión” al que alude el Sr. Cristóbal García en su última entrega. Para quien lo desee, ahí están documentos y la opinión de seguidores, apóstatas y críticos del “partido morado”.

En mis escritos anteriores, creía haber dejado clara mi posición respecto a ese partido, con el que colaboro (como lo hago con otras organizaciones de carácter asociativo, cooperativo, político y sindical) pero de la cual no formo parte. Dije también (y mantengo) que las organizaciones partidarias “se van posicionando respecto a lo que realmente preocupa y ocupa a las gentes. Pero ese es un asunto que dejo para que discutan las personas afiliadas (activistas, dirigentes y simpatizantes) en el seno de tales organizaciones” (4).

Respecto a los partidos políticos y en el marco de la democracia parlamentaria que ofrece el capitalismo realmente existente, entiendo conveniente exponer unas reflexiones (muy clarificadoras acerca de lo que hablamos) que hacía el Paul Sweezy, allá por la década de los 40´del pasado siglo. Decía el pensador norteamericano, y lo denominaba “la ley de la política bajo el capitalismo” que en el modesto mundo de la realidad, el capital ocupa las posiciones estratégicas. El dinero, el prestigio social, la burocracia y las fuerzas armadas del Estado, los medios de comunicación, todas estas cosas las controla el capital y las usa y las seguirá usando hasta el extremo para mantener su posición. Los movimientos de reforma nacen y se desarrollan en una sociedad dominada material e ideológicamente por el capital. Si aceptan esa sociedad, aunque (según lo imaginan) solo provisionalmente, tienen que tratar de adaptarse a ella, y al hacerlo, ella se los traga inevitablemente. Los líderes ambiciosos se corrompen con facilidad (desde el punto de vista de sus fines confesados) y a los partidarios potenciales los ahuyenta la intimidación o la propaganda; tenemos por consecuencia lo que bien pudiera considerarse como característica saliente de todos los movimientos de reforma, el trueque progresivo de los principios por respetabilidad y votos. El resultado no es la reforma del capitalismo, sino la quiebra de la reforma. Esto no es ni un accidente ni un signo de la inmoralidad de la naturaleza humana; es una ley de la política capitalista” (5). Que muchísimas personas se hayan propuesto para participar en procesos electorales supone, simplemente, que han asumido participar según esa ley; y, en muchos casos (como en el mío y en el de otras personas) sin ser ello muestra de inmoralidad de nuestra naturaleza humana.

Coincido con el Sr. Cristóbal cuando afirma que “bajo el capitalismo (…) las mayorías  no son despojadas solamente del fruto de su trabajo, sino también, y como un elemento necesario para la reproducción del sistema, del conocimiento necesario para entender la esencia de la explotación a la que se las somete” (6). Creo que este hecho resulta asumible para muchas personas; puedo asegurar que muchas docentes, aún hoy, tienen claro este asunto y trabajan en la dirección de facilitar “conocimiento emancipador”. 

Pero esa pretensión del Sr. Cristóbal, que parece dibujarse entre líneas, de colocar a todo sujeto político entre dos bandos y si no estás en el mío eres enemigo, me parece reduccionista; incluso algo “stalinista”.

Hoy buena parte de las acciones transformadoras se llevan de espaldas y ajenas a las organizaciones partidarias; son numerosas (como otras veces hemos apuntado) las experiencias desde abajo que van abriendo fisuras al sistema capitalista sin tener conexión con grupo y/o partido político alguno. Sugiero a quien lo desee indague a través de las múltiples realizaciones en países subyugados por la “deuda impuesta”; como Grecia y Argentina (por poner dos ejemplos cercanos)

Respecto al militarismo de Podemos, ya las gentes tendrán su opinión; me niego a asumir que cuantos participan de la política institucional sean todas personas afines a la OTAN o a cualesquiera otra instancia militar; aunque no podamos perder de vista  lo contenido en la ley de la política capitalista.

La esencia de los escritos que el Sr. Cristóbal García Vera ha elaborado en réplica a mis aportaciones es, sin duda, la de cuestionar a esa formación que él (y los suyos) definen como socialdemócrata. Creo, insisto, haber brindado elementos para que, quien desee, pueda extraer sus conclusiones respecto al “partido morado”.

Pese a algunos exabruptos, agradezco al Sr. Cristóbal García sus elementos para el debate, aún cuando creo que continuar “erre que erre con el asunto Podemos” abre poca luz a las ansias transformadoras de muchas gentes. Hay que seguir repensando acerca de la matriz económica y social del capitalismo. Y ahí sí podremos encontrar más puntos de encuentro; eso al menos espero.

Como también deseo encontrar a D. Cristóbal en las calles, las plazas y en el “tajo” defendiendo, junto a tantas, un mundo sin injusticias sociales y sin armas asesinas. Un planeta libre de tanta barbarie.

P.D.: Gracias a las contradicciones hablamos de dialéctica; gracias a los disparates, nos divertimos, a pesar de tanta miseria.

Y confieso: aún sigo sorprendiéndome.

NOTAS:

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From → Varios

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